
Madre del Mundo por Florence Fuller
Al brindar honor y gratitud amorosa a las Madres de la raza humana en su día anual de reconocimiento, no olvidemos a la gran Madre Dios de nuestro universo, Quien, junto con Dios, el Padre, representan a nuestros Padres Cósmicos, a Quienes podemos recurrir en cualquier momento para obtener el consuelo, la asistencia y el consejo amoroso siempre presente que solo Ellos pueden darnos.
Cuando el Padre de nuestro universo extrajo por primera vez las Chispas Espirituales de nuestra humanidad actual, Él imprimió el Patrón Divino o Arquetipo de cada ser humano en la sustancia de la gran Madre Cósmica, dentro de Cuyo Cuerpo habita el patrón crístico perfecto predestinado de cada hombre, mujer y niño que pertenecen a nuestra raza. Este Patrón Divino, Ego de Dios o Ser Crístico, es el Concepto Inmaculado o Pensamiento de Dios, y un día el yo personal de cada corriente de vida se conectará con este Ser Superior, se mezclará con él y finalmente, a través de la Asistencia Cósmica de la Madre Dios, experimentará el Segundo o Nacimiento Espiritual, tal como lo han hecho Jesús, el Señor Gautama Buddha y muchos otros Seres Liberados, es decir, Ascendidos.
Los antiguos griegos llamaron al Aspecto Femenino de la Divinidad, Vesta, Diosa de la tierra y del hogar. Los chinos han encarnado Su Naturaleza Misericordiosa en la bella Kwan Yin y, para la Iglesia Cristiana, la amada María, Madre de Jesús, es un recordatorio siempre presente de la Madre Dios. Sea cual sea el nombre con el que se la llame, recuerda que Ella es tu Madre, en el mayor y más hermoso derramamiento de bondad amorosa que tu alma jamás experimentará, y Ella sostiene para ti, dentro de Su Corazón Cósmico, la Imagen Divina del hombre o mujer perfecto en que te convertirás algún día. Así como la madre terrenal desea solo lo mejor para sus hijos, puedes, quizás, concebir la solicitud, el cuidado gentil y compasivo con el que tu naturaleza espiritual es custodiada, aguardando el momento en que la reclames de Ella y elijas cumplir el Concepto Inmaculado de tu Divinidad: el Ser Crístico perfecto, hecho no solo a Imagen y semejanza de nuestro Padre, sino también de nuestra amada Madre.
Ten en cuenta que en este trabajo estás sirviendo a tu propia Vida para tu Libertad. Al asistir a aquellos que ocupan ciertas posiciones y llevan ciertas responsabilidades, no los estás sirviendo a ellos, estás sirviendo a la Vida para tu propia Libertad. Tampoco estamos aquí solo para utilizar este conocimiento, esta Enseñanza, para simplemente vivir bien a la manera humana. Debe aplicarse para cumplir el Plan Divino.
A.D.K.Luk (Alice Schutz), La Ley de la Vida, Boletín El Iluminador, V.5 N.1, mayo-junio, 29 Era de Libertad (1983) A.D.K. Luk Publicaciones (Traducción Editorial "YO SOY")
Mientras damos honor y amorosa gratitud a las Madres de la raza humana en su día anual de reconocimiento, no olvidemos al gran Dios Madre de nuestro universo, quien, junto con Dios, el Padre, representa a nuestros Padres Cósmicos, a quienes podemos acudir en cualquier momento para el consuelo, la asistencia y el siempre presente consejo amoroso que sólo Ellos pueden darnos.
Cuando el Padre de nuestro universo sacó por primera vez las chispas del espíritu de nuestra humanidad actual, imprimió el Patrón Divino o Arcotipo de cada ser humano en la sustancia de la gran Madre Cósmica, dentro de cuyo cuerpo habita el Patrón Cristo perfecto predestinado de cada hombre, mujer y niño que pertenece a nuestra raza. Este Patrón Divino, o Ser Crístico, es el Concepto Inmaculado o Pensamiento de Dios, y un día el yo personal de cada corriente de vida se conectará con este Ser Crístico, se mezclará con él, y finalmente a través de la asistencia Cósmica de la Madre Dios, experimentará el Segundo Nacimiento o Nacimiento Espiritual, como Jesús, el Señor Gautama, y muchos otros Seres Ascendidos han hecho.
Los primeros griegos llamaron al aspecto femenino de la divinidad, Vesta, diosa de la tierra y del hogar. Los chinos han encarnado su naturaleza misericordiosa en el hermoso Kwan Yin, y para la Iglesia Cristiana, la hermosa María, Madre de Jesús, es un recordatorio siempre presente del Dios Madre. Sea cual sea su nombre, recuerda que Ella es tu Madre, en la más grande y hermosa efusión de bondad amorosa que tu alma jamás experimentará, y Ella guarda para ti, dentro de su Corazón Cósmico, la Imagen Divina del hombre o mujer perfecto en el que algún día te convertirás. Como la madre terrenal sólo desea lo mejor para sus hijos, podéis, quizás, concebir la solicitud, el suave cuidado compasivo en el que vuestra naturaleza espiritual está guardada esperando el momento, cuando lo reclamaréis de Ella, y elegiréis cumplir el Concepto Inmaculado de vuestra divinidad, el Ser perfecto de Cristo, hecho - no sólo a Imagen y semejanza de nuestro Padre, sino también de nuestra querida Madre.
A.D.K.Luk (Alice Schutz), La Ley de la Vida, Boletín El Iluminador,V.7 N.1, mayo-junio, 31 Era de Libertad (1985) A.D.K. Luk Publicaciones
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